La música es parte de nuestra vida, incluso a la hora de comer

A todas las personas sin importar de donde son o cuál es su idioma o ideología, les agrada alguna canción, ya que con ella se puede transportar a algún momento o lugar especial en donde vivió alguna velada romántica o un hermoso momento, un viaje, una reunión, o cualquier otra situación con la que sus recuerdos pueden aflorar acompañándolos cada instante de su vida. Incluso, existen momentos que pueden ser recordados sólo gracias a ese hilo musical que nos acompaña.

En la actualidad, los restaurantes han logrado fusionar de una manera asombrosa la gastronomía y la música y no sólo con el fin de amenizar sus  ambientes o brindar crear una excelente armonía en su establecimiento, sino que se ha demostrado que ello puede influir al momento de decidir qué comer, las cantidades y el tiempo, incluso si ellos decidieron hacer dieta ello podría servir de aliciente. 

¿De qué manera influye la música en los comensales?

La música va más allá de simples melodías, se trata de ese componente perfecto si se desea hacer de una cena rápida de un martes, se convierta en una exquisita expresión gastronómica, pero además, de lo más placentera.

La comida y la música son altamente compatibles y necesarias si se desea crear una experiencia memorable. Pero si no se hace de la forma adecuada, ello podría resultar todo lo contrario, ya que si se emplea una música poco acorde y que sea taladrante, ello puede dar como resultado que la comida se convierta en algo desagradable y estresante.

La música siempre va a ser ese elemento que te acompaña, que se encuentra presente pero que es invisible. Ella tapará esos silencios y todos los momentos que resultan incómodos con la idea de aportar “hogar”, brindando un espacio a los grandes protagonistas, es decir: la gastronomía, la cocina y el servicio.

De acuerdo a recientes estudios, la música tiene una especial incidencia tanto en el sabor de la comida, como en nuestro apetito, es por ello que siempre es recomendable tomar en consideración ese elemento tan importante, pues si causa un efecto en nosotros.

Debemos considerar que la música se comporta como inductora de nuestros estados de ánimo, debido a que solemos relacionar las melodías con los diversos recuerdos o quizás experiencias que hemos vivido, tal como se comentó anteriormente.

Pero además, los ritmos aportados por la música pueden modificar nuestro comportamiento, un ejemplo de ello podrían mostrarlo los ritmos que son intensos y fuertes como los expresados por el rock o heavy metal, con ellos se puede ayudar a un cocinero al momento de realizar una acción con un movimiento constante, ya que es capaz de influir en la velocidad y constancia de la productividad.

Finalmente, hay que considerar que ciertos estilos musicales pueden facilitar la conversación y la intimidad al momento de la comida con lo que no debemos olvidar entonces, que la  música cuenta con ese poder de producir sensaciones de todo tipo, influyendo incluso en el tiempo que los clientes estarán en el restaurante y la cantidad de dinero que gastarán.